Flan de higos y yogur con caramelo de vainilla




Este verano fuimos toda la familia a pasar unos días a casa de los abuelos, y ya os podéis imaginar el revuelo que supuso alojar diecisiete personas bajo el mismo techo.

A mi prima Berta y a mí nos tocó dormir en la habitación de tío Luis, de quien apenas sabíamos nada, salvo que murió de accidente cuando era joven. Sin embargo siempre me había parecido que su muerte estava rodeada de un gran misterio.

 Era casi medianoche cuando mi prima cayó rendida en la cama, pero a mí los pensamientos no me dejaban cerrar los ojos, y es que la curiosidad era más poderosa que el cansancio acumulado del día. Así que me levanté y me entretuve leyendo los títulos de los libros que la abuela había mantenido intactos en los estantes de la habitación.

 Me detuve en un viejo volumen de La higuera, árbol de frutos sabrosos por los que tengo una gran debilidad. Me disponía a leer un capítulo cuando vi medioescondido entre sus páginas el cuadernillo  "La flor inexistente".

El autor del escrito hablaba de la higuera y de una misteriosa flor que aparecía únicamente la noche de San Juan. Una flor que revoloteaba como una luciérnaga entre las ramas más elevadas del árbol y que llenaba de fortuna y felicidad a quien lograba cogerla.

El maullido de un gato me distrajo unos momentos de la lectura y aproveché para abrir la ventana y dejar que entrara un poco de aire fresco. Y fue entonces cuando la vi allí: una higuera majestuosa  rebosante de hojas e iluminada por la luna. E imaginé a tío Luis encaramado en sus ramas en busca de aquella flor inexistente.

Sin duda alguna le acuciaba la ilusión de un futuro mejor, pero la falta de prudencia (o quizás una broma de las brujas de la noche) lo arrastró a una muerte segura. No me extrañaría nada que la familia hubiera escondido durante todos estos años la causa de su muerte pensando que tío Luis se había trastocado y había hecho una locura la noche de San Juan.




Este Flan de higos y yogur con caramelo de vainilla es la tercera receta que preparé para el Taller de cocina El calcio, del plato al hueso, que impartí en el Fòrum Dona i Menopausa organizado por  ella y el abanico.
 
Si deseáis verme preparando la receta paso a paso, podéis hacerlo mirando este video:




Pero si preferís seguir la receta por escrito, a continuación os la explico:

Empezamos tostando ligeramente las almendras laminadas en una sartén sin añadir ningún tipo de grasa.

Mezclamos en un cazo el agua, el agar-agar y la miel, y lo ponemos al fuego. Cuando rompa a hervir, lo dejamos cocer durante 12 minutos.

Pelamos un higo y lo mezclamos con el yogur, aplastándolo con un tenedor. A continuación añadimos el agar-agar que teníamos en el fuego, y lo removemos con un batidor.

Con esta preparación llenamos dos moldes de 8 cm de diámetro y los guardamos en la nevera hasta que cuajen, aproximadamente una hora.

Ahora prepararemos los higos de esta manera:

Ponemos en un cazo la vainilla, la ramita de menta, el azúcar y el agua suficiente para cubrir el azúcar. Colocamos dentro del cazo el accesorio de cocer al vapor y ponemos las 3 higos. Tapamos y los cocemos 7 minutos.

Apartamos con cuidado los higos, retiramos el accesorio de cocer al vapor y dejamos reducir el líquido hasta que tenga consistencia de caramelo.




Desmoldamos los flanes, y cortamos por la mitad los higos. Emplatamos los flanes y ponemos encima 3 mitades de higo. Los regamos con una cucharada de caramelo y los espolvoreamos con las almendras laminadas.

Podemos terminar la decoración con un madroño y unas hojas de menta.


Ingredientes (para 2 personas):

100 ml agua
1 1/2 cucharaditas de agar-agar en copos
1 cucharada de miel
100 ml yogur de soja natural
4 higos cuello de dama
2 cucharadas azúcar integral de caña
1 ramita de menta
1/4 vaina de vainilla
almendras laminadas




Este Flan de higos y yogur con caramelo de vainilla os lo podéis comer con los higos recién cocidos o bien después de tenerlos unas horas en la nevera. ¡Ambas opciones son deliciosas!

También cualquier ocasión es buena para dedicar un rato a la Flor azul de la que nos habla Novalis en su libro Enrique de Ofterdingen. Espasa-Calpe.



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